viernes, 22 de agosto de 2014

La rebelión: ¿A ti te preguntaron?


"El hombre libre es el que no teme ir hasta el final de su pensamiento"

-León Blum



Hola, me da mucho gusto que puedas leer estas palabras, casi siempre confié más en la hermenéutica que en el discurso, así que sabía que tarde o temprano llegarías aquí. Yo, no sé exactamente quién soy, aunque apuesto a que si piensas con detenimiento, tú tampoco tienes esa respuesta acerca de ti mismo. Me han llamado de muchas formas, pero ya que estamos entrando en confianza, puedes llamarme Werden, me sentiré más cómodo así. No importa la época, ni el lugar, bien podría ser sólo un personaje imaginario -detente de nuevo, ¡sorpresa! ¡tu también!- o podría convertirme hasta en un buen amigo tuyo, tan real como los que frecuentas día con día, eso, depende de ti. Tengo un gran regalo para ti, ese es, entregarte mis secretos, confiando en que aún tienes una vida muy importante por delante -sin importar cuanto te quede-, así que todo lo que te contaré, te será de gran utilidad, para que no cometas mis errores.

Bien, lo primero que tengo que contarte, es que un día, en determinado lugar, llegué "aquí", un par de células se unieron y continuaron un magnífico proceso biológico, entonces se fabricó un ser orgánico que cuando llegó a un punto de maduración suficiente salió y vio la "luz". No sé si antes de ese proceso, ya "existía" de alguna manera, tampoco creo llegar jamás a saber por qué tuvo que ser en ese tiempo y lugar. Aquí es donde hago mi primera parada: Hasta donde sé, nadie me dio elección, nadie me mostró todos los planetas con vida, todas las especies y tuvo toda la paciencia de esperar a que eligiera la que mas me hubiese gustado para "encarnar" allí; ahora que lo pienso mejor, antes de llegar "aquí" tal vez era "nada", así que no tenía preferencias, convicciones, ni inclinaciones, entonces "me dio igual" ser lo que sea a final de cuentas; o tal vez eso tampoco sucedió, qué locura. Todo es tan relativo, pues para poder afirmar todo lo anterior, tuve que haber llegado "aquí" antes, llenarme de experiencia, e ideas, para poder llegar a esa conclusión y sólo desde este punto relativo puedo afirmar que tal vez me hubiera gustado elegir, qué paradójico. Pero bueno, hasta ahora, puedo concluir que todas estas conjeturas llegan a algo que no estaba a mi alcance, por así suponerlo.

Momento, entonces, ¿qué será lo que sí está a mi alcance? Volvemos a lo mismo, todo es tan relativo... Continúo. Seguí aprendiendo, madurando, experimentando, todo me mantenía fascinado, distraído, "fuera de mi", así que jugar y conocer muchas cosas nuevas, eran para mi lo mas parecido a mi alcance que pudiese denominar como costumbres. Vaya, que complejo era todo. Pero un día, sin preguntarme si estaba de acuerdo -aunque no lo hicieran, te juro que protesté-, me llevaron a una casa de locos, donde todos teníamos que vestir igual, hacer las mismas cosas y competir por quién era el mejor para recibir una recompensa por su esfuerzo. Me resistí al inicio, pero eran más astutos que yo y supieron como atraer mi atención, además de que al frente de los demás pequeños, había una mujer mayor, que trataba de comportarse como si fuera mi madre, logró engañarme, así que la obedecía y la acepté como una figura de autoridad -una vez, no la olvidaré, llegué a pensar que hasta había sido bien entrenada para ello-. Era todo tan confuso, así que recurría a quienes me acogieron en ésta tierra de confusión -mi familia-, pero ellos, extrañamente parecían estar convencidos de que todo, tenía que ser así sólo porque sí, finalmente cometí el error de creerles -pues mis sentimientos hacia ellos, me hacían caer en ello siempre- por mucho tiempo más.
Pasaba el tiempo, seguía llenándome de supuestos conocimientos en las instituciones, estaba ocupado todo el tiempo, había tantos requisitos que cumplir con la sociedad, que concentrarlos en una rutina muy estricta parecía ser la única solución para mantenerlos a raya. También aprendí cosas más subjetivas, como a soñar (con riquezas, reconocimiento social, poder y hedonismo sin límites; todo junto, se enunciaba por doquier, era la máxima de la realización personal), entonces mis sueños me motivaban demasiado para seguir esforzándome, aunque había tantos distractores agridulces en todos lados, que me era imposible mantener disciplina y voluntad. 
Poco a poco me fui cansando, pues después de todo, me comencé a sentir vacío, de vez en cuando, el estrés, el cansancio o la frustración eran tantas, que comenzaban a desplazarme fuera de mí mismo, desconectándome y llevándome a viajes en mi consciencia donde me ponía a dudar de todo, quienes me rodeaban aseguraban que eso era ocio, un atentado contra el orden, una pérdida de tiempo y una desviación de mis objetivos. Pero.. ¡sorpesa!, no tenía mucha lógica ahora, porque la sensación era todo lo contrario, cada que me desconectaba de lo que consideraba como el YO (según mi historia y mi rutina diaria), en realidad parecía que había otro yo, encerrado en un no sé dónde, con el cuál me identificaba, me sentía más cómodo y pleno. Todos me decían que eso eran patrañas, era paranoia, era debilidad y un simple escape por afrontar mi vida. ¿Pero, qué era esa tal vida? ¿Era mi cuerpo? ¿Era mi trayectoria académica? ¿Era mi empleo? ¿Era lo que llevaba dentro... o más bien, lo que el azar iba poniendo dentro de mí?
Todo se vino abajo, morí. El yo a la orden de lo que se llamaba vida se fue al demonio. Me dí cuento, que nadie me preguntó: Sí me gustaba la escuela o menos si estaba de acuerdo con lo que ahí se enseñaba; si quería vivir en mi hogar o menos si estaba de acuerdo con el concepto de propiedad privada, si me agradaba el dinero o menos si lo que debía soñar obtener tras acumular una buena suma de él era lo que en realidad deseaba (pues parecía que me enseñaron a desearlo); si estaba de acuerdo con la existencia de las naciones, las religiones, las clases sociales, las costumbres, o las tradiciones; pues contrariamente, todo se me impuso de golpe desde que llegué al mundo y se me enseñó a no cuestionar.
Todo parecía una gran mentira ahora, incluso, ¡yo mismo! Entonces, ¿qué sigue?

Al fin encontré un punto de partida, pues aunque NADIE ME PREGUNTÓ NADA... YO DECIDÍ SER ESE ALGUIEN Y EMPEZAR A PREGUNTARME A MÍ MISMO... ¡Touché! 

Recuerda bien mi nombre, Werden, tengo más cosas que contarte, con mucho cariño, hasta la próxima.

1 comentario:

  1. Con el paso del tiempo, veo que lo que Werden describe, es lo que algunos personajes como Piter Caroll o Austin Osman Sapare llaman AUGOEIDES...

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